¿Qué es?

La Cumbre por la Democracia y el Desarrollo Sostenible (CDDS) es una simulación pedagógica orientada al desarrollo y la potenciación de habilidades y conocimientos de los estudiantes de la Escuela de Relaciones Internacionales

Sigue la metodología de aprendizaje experimental, mejor conocido como aprender haciendo o aprendizaje activo. Se busca que el participante desarrolle sus capacidades reflexivas, su pensamiento crítico y el deseo de seguir aprendiendo en un entorno democrático y humanista (Sánchez, 2011).

El ejercicio de simulación pretende situar al participante en el marco de una cumbre internacional convocada para atender una o varias situaciones de la realidad internacional.

La convocatoria a cumbres se comporta en práctica común en el sistema internacional posterior a advenimiento de grandes acontecimientos, dentro de los que destacan el fin de las dos guerras mundiales en el siglo XX y la conformación del actual Sistema de las Naciones Unidas. De esta forma, la comunidad internacional ha reconocido diferentes problemáticas, como la preocupación por el medio ambiente y el entorno humano, con las subsecuente Conferencia sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, la Conferencia sobre Derechos Humanos de 1993, la Cumbre del Milenio en el 2000 -que fijó por primera vez metas globales-, de seguido la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002 y las recientes Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible y la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, ambas en 2015, por citar algunos ejemplos.

La Cumbre por la Democracia y el Desarrollo Sostenible  sitúa al participante en los escenarios subregional centroamericano, continental y global, permitiendo una visión panorámica de las principales dinámicas que impactan las relaciones internacionales.

Objetivos

El objetivo general de la simulación de la CDDS es utilizar este ejercicio como un instrumento de aproximación al trabajo, función y estructura de un foro multilateral de alto nivel.

Por medio de la simulación los estudiantes participantes tienen la oportunidad de utilizar los principios teóricos aprendidos en las aulas ante problemáticas reales y vigentes.

Los participantes asumen el rol de la representación de un país, teniendo presente que la simulación y la representación tiene limitaciones, en cuanto a capacidades y profundización.

Lo anterior no menoscaba la importancia de enfoques distintos a los tradicionales realizados en la docencia universitaria que privilegian el rol pasivo del estudiante. En cambio, la simulación es un proceso dinámico que aprovecha el principio pedagógico de aprender haciendo.

Durante el desarrollo de la simulación los estudiantes podrán comprender distintos esquemas de conflicto y cooperación, la posibilidad de elaborar propuestas creativas a los problemas internacionales, al tiempo que se desarrollan habilidades blandas como la expresión oral y escrita, las técnicas de negociación y la cooperación, la profundización de la política exterior de los Estados representados y los juegos de intereses de los países representados.

¿Cómo ser parte?

Durante el mes de setiembre del 2018 se brindarán más detalles al respecto.